Sé que me he saltado las curiosidades de unas cuantas novelas por el camino, pero esta vez me apetecía retomar la «tradición» y hablar un poco de los entresijos más allá de la historia de Rhys y Ginger. Eso sí, si aún no la habéis leído, lo mejor es que salgáis de aquí.

1. «Nosotros en la luna» surgió una noche de primavera. Yo estaba escribiendo otra novela, una que aún sigue a medias en el cajón y que, de hecho, es posible que reescriba este año. Estaba un poco bloqueada y frustrada, pero era sábado y me dije que debería darme el gusto de escribir por placer, sin pensar. Así que abrí un documento en blanco y me pregunté qué ocurriría si dos personas se encontrasen en el momento y en el lugar equivocado. El resto, es historia. Me metí tanto que ya no pude parar hasta terminarla.

2. Estuve en Londres poco antes de empezar a escribir esta historia y también después de terminarla. El dicho es cierto: es una ciudad diferente cada vez que uno la visita y tiene algo que engancha, aunque jamás se me pasó por la cabeza que un sitio así pudiese gustarme tanto porque siempre he sido de lugares más bohemios y menos vibrantes.

3. Tanto Rhys como Ginger son dos de mis personajes favoritos. Surgieron un poco libres, igual que su historia, y se quedaron conmigo. Me costó mucho dejar de pensar en ellos. Hoy en día, casi dos años después de poner el punto y final, aún sigo acordándome de ellos con frecuencia. Me pregunto qué tal estarán, si serán felices, si habrán cumplido juntos más sueños...

4. El cumpleaños de Rhys es el mismo día que el de mi chico y yo, el 13 de agosto.

5. Quise que «El principito» formase parte de esta historia. Es mi novela favorita, la que más veces he releído; uno de esos libros que llevas en el corazón y que son refugio cuando llueve por todas partes. Ahora, al recordarlos a ellos, sonrió al pensar también en rosas, zorros, asteroides y baobabs. Elegí una frase que simbolizase cada una de las siete partes en las que está dividida esta historia.

6. Esta es la novela que más he corregido. Con ella he entendido la diferencia entre un primer borrador y el resultado final. Rhys y Ginger me enseñaron a añadir capítulos, escenas, a redondear, perfilar y a no temer al botón de suprimir. Estos dos años teniéndola en el cajón han sido claves y me he dado cuenta de lo mucho que me queda por aprender y de lo maravilloso que es ser consciente de ello.

7. Aunque la historia no se desarrolla en París, el comienzo tenía que ser ahí. Un guiño a la ciudad del amor. Un toque de magia. Y también el cierre: «en algún lugar entre París y la luna»

8. Cuando escribí esta historia acababa de quedarme embarazada y, aunque sé que es una tontería o parece imposible, estaba convencida de que el bebé era un chico y el nombre de Leo siempre me había gustado. Supongo que en esa parte de la historia conecté con Ginger y sus deseos de ser madre, así que llamé así a su hijo, antes de que nosotros decidiésemos el nombre. En la última corrección hace unos meses, decidí añadir una «n» para poner un poco de distancia a esa pequeña casualidad: se quedó como Leon.

9. Aprovechando que Rhys viajaba mucho y que aún seguía teniendo bastante presente Byron Bay, decidí que ese fuese uno de sus destinos. Supongo que, después de eso, era inevitable que su camino se cruzase con el de Axel y tuviese un pequeño cameo.

10. Siempre había querido escribir una historia epistolar. En este caso, lo es a medias. Pero disfruté mucho del cambio que supuso que los personajes interactuasen a través de e-mails y no descarto escribir algo más así en un futuro lejano. Conocerse a través de un medio escrito me parece algo muy íntimo y personal. Será porque creo que no hay nada más mágico que las palabras y que a veces escribir es como hablarse a uno mismo.

11. Hubo varias canciones especiales mientras escribía esta historia, pero al que más escuché fue a Avicii. No podía dejar de pensar en él mientras Rhys iba creciendo en mi cabeza y por eso cuando acabé la historia decidí añadir una frase suya al comienzo. Without yoy, Levels y muchas más me acompañaron capítulo a capítulo. De hecho, las nombro en uno de ellos. La lista completa (y muy variada) la tenéis en mi Spotify.

12. Lo mío con esta cubierta fue amor a segunda vista. La primera versión me gustó, pero era un poco distinta. Cuando hicieron algunos cambios y me enviaron la siguiente propuesta, me enamoré. Creo que es mi portada preferida hasta la fecha. La miro y pienso que no podría haber reflejado mejor la historia que se esconde entre sus páginas.

13. A Rhys le gustan los tallarines, espaguetis, fideos chinos y derivados, tanto como a mí.

14. De todas las historias que he publicado, si tuviese que elegir mis tres preferidas, esta estaría entre ellas. Las otras dos, creo que podéis intuir cuales son, pero una ocurre en un lugar muy frío y la otra transcurre durante varias décadas llenas de constelaciones.

15. Sabía que el epílogo de esta novela no sería lo esperado, pero para mí no podía ser de otra manera. Estoy en un punto personal en el que no me gusta contar más de la cuenta. Creo que su historia termina ahí y el resto... solo hay que dejar volar la imaginación. Es bonito que sigan vivos en la mente de cada lector. Así que no, no habrá segundas partes de Ginger y Rhys. Ellos ya encontraron su final feliz :)


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