pawprint5 Los escritores tenemos cierta tendencia a olvidar que existe un invento maravilloso llamado «reloj». Si nos metemos mucho en una historia, somos capaces de dejar a un lado nuestras necesidades más básicas. Pero no tienes de qué preocuparte si tienes un gato en casa. Te avisará cuando llegue la hora de comer. Y no creas que maullará un par de veces y desistirá si sigues pegado al teclado. Prepárate para conocer la definición más cruda de la palabra «insistencia». Eso sí, nunca más dirás aquello de: «pues para la hora que es… casi que mejor meriendo…».
cat37 ¿Se te congelan las piernas mientras se desata la tormenta del año tras la ventana? No sufras, tu gato nunca se separará de ti siempre que la temperatura no supere los 20º. Seréis uña y carne hasta que llegue el verano y prefiera tumbarse en el suelo fresquito y te mire con desdén como pensando: «¿Y quién es este humano que osa pasearse por mi apartamento?». El amor de tu gato es proporcional al frío que haga, eso es así. Si eres como yo y en verano tu mente se colapsa y eres incapaz de escribir nada más complejo que «Teo nada con los delfines», el gato te dará calor en tus días más creativos.
Y sus patitas son muy monosascats ¡Ah, escribir! ¡Ese oficio solitario y algo raro que a la gente le suele hacer gracia cuando lo comentas en voz alta! Vale, el gato no puede evitar que tus amigos te sigan mirando de vez en cuando como si fueses una especie en peligro de extinción, pero sí te hará compañía. Mucha compañía. El señor que un día dijo que los gatos eran animales independientes, es evidente que no tenía uno. Los gatos son cariñosos, están siempre a tu lado (mientras sigas dándoles de comer, claro), y ese ronroneo te ayudará a relajarte cuando tu cabeza sea un hervidero de ideas enredadas.
halloween242 ¿Y lo divertido que resulta que nos sorprendan? Sí, sí, por eso la mayoría de los personajes masculinos de las novelas románticas son impulsivos, directos… imprevisibles. ¡Y tu gato también! Piensa en la de veces que estás escribiendo tranquilamente y de pronto wqiubsducbsdvubiuw. ¿Qué…? ¿Qué ha sido eso…? Dsvbeiwubviuv Vale, el gato ha decidido pasearse de nuevo por el teclado, ese espacio diminuto en comparación con los cien metros de la casa que a él parece fascinarle y vuybfuwhdsudgszycgvas sí, también le tienta a menudo la idea de tumbarse encima cytwfvdwqygdbas. Piensa que lo hace por tu bien, para que no te aburras, ¡viva lo impredecible! ¿A que no esperabas algo así en medio de esa escena intensa que estabas escribiendo…? Jhbvqdhsad.
b6d8e5aa7a3113ac5a37a1ef4c7417d4cat44 Sé sincero contigo mismo. Rememora ese momento en el que estás sentado frente al teclado y se te ocurre una idea brillante, de esas que hacen que los ojos te hagan chiribitas. Pues bien, ¿cuántas veces has deseado tener un gato en el regazo, girar tu sillón lentamente, juntar los deditos entre sí y exclamar: «¡Excelente!»? Matar a un personaje adquirirá un cariz más maquiavélico y a tu gato le encantará la idea de participar en cualquier acto que tenga que ver con la extinción de la raza humana; será doblemente divertido.
carnival17 Pero no todo van a ser momentos escabrosos y tu gato seguirá ahí cuando llegue esa escena triste, ese diálogo que te parte el corazón escribir y esa sensación rara que se te queda en el estómago después de hacer sufrir a tus protagonistas… Si te echas a llorar, tendrás cerca una cosita suave y adorable a la que achuchar. El tiempo que dure ese abrazo no lo decidirás tú, puesto que irá en función de la temperatura exterior, pero… algo es algo.
e369d2db657f8537ee2c7bf9b7607f5bcat26 Te sentirás muy Ernest Hemingway. Y eso mola. No tanto si te invade el espíritu de Edgar Allan Poe. O déjalo en una cosa intermedia; sírvete una copa de vino, siéntate frente al ventanal con aire ausente y recita a Víctor Hugo: «Dios hizo al gato para ofrecer al hombre el placer de acariciar a un tigre». Queda profundo, eh. (Pero, consejo del día, no lo hagas en las reuniones entre amigos si quieres seguir conservándolos).
love41 Tendrás una buena excusa cuando te dejes llevar por la locura y empieces a recitar los diálogos en voz alta, imitando las voces de tus protagonistas en plan obra de teatro, y tu novio entre el estudio y te mire extrañado antes de preguntar: «¿Con quién coño hablas?». Puedes aparentar indiferencia y contestar que reñías al gato por arañar el sofá o intentar darle un bocado a la planta que tienes en la estantería. Si no lleváis muchos años saliendo juntos y todavía no conoce cada uno de tus gestos, es probable que se lo trague y te siga considerando una persona «cuerda».
picket fence Si te sientes pensativa y estas dándole vueltas a una escena, pon al gato en tu regazo y acaricia su lomo de un modo monótono. En serio, ¡te ayudará a concentrarte! Es muy efectivo y tu gato nunca renegará de unas caricias extras (si todavía es invierno).
cat39 Lo cierto es que no necesitas todas estas razones para tener un gato. ¿Por qué? Pues porque ya son fascinantes de por sí. Son unos animales inteligentes, cariñosos, preciosos y, además, muy divertidos. De verdad. Tener un gato te asegura muchas risas en casa. Puede que por eso Youtube esté lleno de vídeos de gatitos graciosos y que existan un montón de libros relacionados con estos felinos, ¡incluso algunos de autoayuda! Y como dijo Aldous Huxley: «Si quieres escribir sobre seres humanos, lo mejor que puedes tener en casa es un gato».

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