Lo prometido es deuda. Esta semana anuncié que acababa de salir la cuarta edición de «Llévame a cualquier lugar», y dije que haría algo especial (además del sorteo que habrá mañana en mi página de Facebook), así que aquí tenéis 21 curiosidades que espero que os hagan rememorar la historia de Blake y Léane. Yo no he podido evitar ponerme nostálgica al ponerme a recordar detalles de estos dos...
1. Tenía la novela acabada y, para no variar, sin título. Hasta que una tarde cualquiera, en una de esas eternas conversaciones telefónicas con mi adorado D, barajamos un listado de posibles títulos. No salió ninguno en claro. Pero entonces dijo «Cualquier lugar», que aparece en la novela; ¡no, ya está! «Llévame a cualquier lugar». Para redondear la cosa, la sinopsis también la hizo él.
41966c4520649eb979f29a619cfb865b2. El nombre de Blake lo tenía claro desde el principio. El de ella me costó un poco más. Mirando nombres franceses, me gustó mucho el de Lissa, pero cuando me tropecé con «Léane» y vi que etimológicamente provenía de «leona» y simbolizaba fuerza y coraje, lo tuve claro. Y el de Lissa lo dejé para su amiga.
3. Me habéis preguntado un montón de veces por una posible segunda parte y siempre contesto lo mismo: la historia de Blake y Léane queda muy cerrada y alargar las cosas sin razón me parece innecesario. Pero, como curiosidad, os diré que hace unos años sí me planteé escribir una entrega con otros personajes y, de hecho, creo que hasta terminé el primer capítulo. Esos otros personajes eran Ryder y Emma. Y sí, os podéis imaginar la ilusión que le haría a Blake que su inocente hermana pequeña saliese con su amigo más ligón. En fin. La cosa quedó ahí, porque me enfrasqué en otros proyectos, pero en mi cabecita estos dos acaban juntos.
d01c7bcc8c1da409593f5fe7ea0f46d64. Mi escena preferida es una que casi nadie suele nombrar (así que doy por hecho que solo me gustó a mí, sí, reíros). Para los que habéis leído la historia, me refiero a cuando miran por el telescopio y Blake le explica que algunas de las estrellas que vemos ahora mismo en el cielo ya no existen. Tuve una conversación similar con mi chico hace muchos años y no sé, a menudo me paro a pensar en ello, en que somos tan poca cosa en comparación a lo inmenso que es todo; hormiguitas caminando por el mundo y dándole importancia a tonterías que no valen la pena. Divago en nada y menos, ¡seguimos!
5. La hermana de Blake se llamaba Leslie, pero una persona que leyó la historia antes de que se publicase me avisó de que resultaba un poco confuso tanta «L» y tenía toda la razón (Léane, Lissa, Leslie…), así que lo cambié cuando terminé la novela.
8810154cd06de4b1a686de09226fa3a96. Antes de que la editorial Plataforma Neo comprara los derechos, estuvo un par de meses publicada en Amazon, llegando a situarse en el número uno de juvenil; de ahí que a veces aparezcan dos cubiertas con diferente tipografía, ya que la imagen acordamos mantenerla, pero solo una es la actual.
7. La diferencia entre la versión autopublicada (que es la que suele circular en las web «pirata») y la que salió con la editorial, es notable. No solo se corrigió en todos los aspectos, sino que se alargaron escenas y se añadieron muchos fragmentos, reflexiones, momentos inéditos... Para que os hagáis una idea de lo que pueden dar de sí esos detallitos, en mi documento la versión antigua tiene 293 páginas y la versión nueva 321.
8. Tardé alrededor de un año en escribir esta historia. Perdí bastante tiempo al principio, porque empecé a escribirla en primera persona del presente (un tipo de narración que se me resiste horrores), y cuando iba por el capítulo ocho o nueve me di cuenta de que tenía que cambiarlo al pasado. Así que ya os imaginaréis el estropicio que hice. Vuelta a empezar. Caos. Drama.
87da3edbc1465620bd2b8790a3e7a8659. Sí, me gusta pintarme las uñas (ahora ya menos). Y no, no lo hago según mi estado de ánimo. Tengo más en común con Blake que con Léane y, en realidad, aunque meta muchos detallitos personales en las historias, nunca los siento totalmente como «propios»; son más bien guiños tontos, pero no me identifico con ningún personaje en concreto (y tampoco me gusta identificarme con los personajes de las novelas que leo, prefiero que sean variados, diferentes, arriesgados; no le veo la gracia a eso de que se parezcan a mí, la verdad, me resulta aburrido).
10. Periodismo es la carrera que realmente me hubiese gustado estudiar, pero no me llegaba la nota ni de lejos (efectos secundarios de hacer el monguer en el instituto).
11. Me ha ocurrido varias veces eso de estar en la librería y ver a alguien coger la novela y echarle un vistazo. Me da mucha vergüenza, así que suelo huir despavorida. Como anécdota, en una ocasión en la que me fui de la librería rápidamente, mi madre se acercó a las dos chiquillas que tenían el libro en la mano y, en plan acosadora, les dijo que debían comprarlo, que a ella le había gustado mucho, mucho. La niña le comentó que es que el chico de la portada no era su tipo y creo que mi madre no supo rebatirle.
12. Mientras escribía «Llévame a cualquier lugar» me di cuenta de que pensar en las historias cuando salía a correr era perfecto. Más o menos, fue entonces cuando hice la escena en la que Blake echaba a correr y se daba cuenta de que no podía huir de él mismo. En la novela que sale en 2016, a los protagonistas les gusta salir a correr juntos, en plan hobbie. En la que estoy escribiendo ahora, ella hace una maratón. Esto es «evolucionar de la mano del autor». Tengo mucho miedo de lo que pueda ocurrir en la siguiente.
13. Me encanta la tipografía de los capítulos del interior del libro.
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14. Elegí como ambientación la ciudad de Reading porque la hermana de una de mis mejores amigas se había ido allí de Erasmus y siempre nos contaba un montón de anécdotas. Además, me gustó la idea de ambientarla en Inglaterra para no centrarme siempre tanto en Estados Unidos. Una de las cosas que más me costó fue dar con la localidad de Romford, el lugar donde vivía la familia de Blake; tenía que ser un sitio que estuviese «cerca», pero no demasiado para justificar que él se hubiese independizado. Y quería que fuese el típico lugar con casitas, así que me tiré la vida en google maps (mi segunda casa, por si me buscáis algún día).
15. Algo que me gustaría mucho hacer en un futuro próximo es escribir novelas infantiles; en su día barajé una trama para niños relacionada con el significado de los colores. Al final no lo hice, pero reciclé la idea y la usé en Léane y sus uñas.
a65224e5730447c6838fa338dfef005e16. También reciclo constantemente los nombres. «Blake» lo usé en una novela que escribí de pequeña, «Emma» lo reutilicé para la protagonista de «Otra vez tú», «Rachel» para la que está por llegar (a veces me preguntáis si es la historia de la amiga de Léane y Lissa, pero no, no).
17. No he ido a Islandia, pero me encantaría. Es otro guiño a mi chico, que le gusta mucho (auroras boreales incluidas). Algún día espero darme una vuelta por allí…
18. Escribí la novela durante el 2012 y parte del 2013, la autopubliqué en Amazon en agosto del 2013 y salió a la venta en todas las librerías de la mano de Plataforma Neo el 9 de octubre de 2014. Es decir, que llevo ya la tira de años con estos dos.
19. A veces me preguntáis qué «famosos» podrían representarles físicamente. Lo más parecido que he encontrado a Blake ha sido Colton Haynes. Pero de verdad que aunque los use en el tablero de Pinterest es algo aproximado y casi siempre suele ser más en cuanto a gestos que por los rasgos en sí. Me gusta imaginármelos a mi manera y aunque en ocasiones he intentado centrarme en una imagen concreta, me resulta imposible no salir de ahí. Por eso Blake tiene los ojos verdes y Colton azules, Mike los tiene grises y Jensen verdes… y así seguiríamos eternamente con cada detalle físico. No me gusta ponerme límites en ningún sentido.
20. Hace poco estaba escuchando la canción "Cicatrices", de El canto del loco, y caí en la cuenta de que la letra reflejaba muchísimo a Blake. Esa sería su banda sonora. Ahora, cada vez que suena me acuerdo de él. 
21. Uno de los miembros del jurado en la prueba final del concurso, se llama Alice Kellen; me apetecía darme una vuelta por Reading... 
22. Y, por último, ya sabéis que Léane le da mucha importancia a eso de pintarse las uñas de un color u otro según su estado de ánimo. Por eso, se hizo una campaña en Carrefour donde vendían el libro con un pintauñas-rotulador de color rosa. Y después, la de los escaparates con los M&M, otro de sus vicios; quedaron chulísimos.
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